jueves, 1 de febrero de 2007

El fin de un ciclo


Ayer fue un buen día. Un día de esos en los que pasan demasiadas cosas juntas y que con el paso del tiempo empiezas a desmenuzar y darte cuenta de todo.

Para empezar llegué tarde al trabajo… jejeje. Traía incluso mal humor, que se me fue borrando conforme transcurrió la mañana. Tanto que en determinado momento salí al banco y disfruté como nunca el caminar por las calles de la ciudad.

Hacía un día maravilloso. El cielo estaba increíblemente azul, con una que otra nube blanca y un sol tibio. El viento fresco se había encargado de llevarse lejos la contaminación habitual y el ambiente se sentía limpio.

Por un momento cobré conciencia del estar parado en la esquina de Juárez y Corona, esperando el alto para cruzar, y quedé maravillado de esas sensaciones. Un momento de quietud personal en medio del ir y venir citadino.

En fin, ese momento quedó grabado en mi cabeza, con un pequeño bookmark para poder recurrir a él y plasmarlo por escrito.

Después de eso la tarde transcurrió despacio, sin prisas, con un intento fallido de satisfacer un antojo de tacos al pastor y comida en casa de Susana. Con besos en un sillón mientras era hora de ir al Ex Convento del Carmen.

15 minutos más tarde y era casi imposible encontrar lugar en la sala Higinio Ruvalcaba, donde una multitud buscaba atisbar lo que sucedía unos metros más adelante. Mientras tanto en el estrado los invitados de honor empezaban a nombrar a los becarios: pasos titubeantes, el corazón acelerado y el temor de tropezarse hicieron presa a más de alguno.

Una carpeta con un cheque, tres apretones de mano acompañados de felicitaciones (que los nervios del momento volvían inaudibles) y una sonrisa de satisfacción aparecía en el rostro al momento de regresar a su asiento.

Lety Cortés recibió su primer cheque de la beca del CONACULTA para la creación literaria, mientras Hugo y yo captábamos el momento con nuestras cámaras.

Muchas caras conocidas, much@s amig@s. Recuerdos del pasado escabulléndose entre los invitados. El sorpresivo e inesperado final de una época con un saludo y un beso en la mejilla, mientras la promesa de un futuro luminoso esperaba un vaso de vino. Brindis, canapés, más fotos y una intervención musical de Pneumus dieron color a la noche.

Una noche de nuevos amigos, anécdotas y chistes que nos llevaron hasta el Red Pub donde la noche murió sin sentirlo, dando fin a un ciclo personal y al primer mes del año, para comenzar uno nuevo entre risas y brindis.

Desperté a una mañana luminosa. A un nuevo día que brilla aún más por la sonrisa que me regaló Susana en la mañana.

Hoy la vida es bella y las posibilidades infinitas…

2 comentarios:

Cachalote dijo...

VAYA POR FIN ME TOCA CORREGIRTE!!!!!!!

El grupo que tocó al final no se llama Mnumus, sino Pnemus... son el grupo del que tantas veces te hable con el que estaba trabajando laus, te acuerdas?...

En fin carnal, que chido que te das la chanse de disfrutar la ciudad... gracias por mantenerte al pendiente!

atte:
Cachalote

Doppler dijo...

Batiri!!!

Tienes toda la razón, escribí mal el nombre...

Podría decir que me lo pasaron mal, pero fue mi culpa no confirmarlo.

Con razón ví a Laura ahí, pero no caí en cuenta de la relación.

Muchas gracias. Un abrazote.